ALGUNAS RAZONES POR LAS QUE LAS EMPRESAS DE CONSTRUCCIÓN PIERDEN DINERO


Las estadísticas de las constructoras que fracasan son preocupantes. Cada día más y más empresas cierran a pesar de las ambiciones y dedicación inquebrantable de quienes las iniciaron.

Aquí mencionaremos algunas causas:

Carencia de conocimiento del negocio de la construcción
Una constructora es como cualquier otra empresa pero requiere de un conocimiento del área más profundo, no superficial. Una constructora no es un negocio que se puede abrir solo por tener dinero y tiempo suficiente.

 Precios irreales
La mayoría de los casos de quiebras o pérdidas radican en la mala realización de los presupuestos de obra o en la ausencia de uno. Un precio calculado por debajo del precio real es una pérdida para la empresa; un precio calculado por encima del precio real hace que se pierda el contrato.

Competencia
Actualmente el principal problema de toda constructora es la competencia. El error más común es creer que la mejor forma de competir es ofrecer mejores precios, pero esta estrategia sin un plan de disminución de costos es un lento suicidio.

Capacitación inadecuada
En la industria de la construcción los contratos de obra son finitos, lo que crea la necesidad de mano de obra intensa durante periodos cortos, es decir, el personal obrero no es permanente.
Por la eventualidad de los trabajos, la mayor parte del personal viene del campo, de zonas marginadas y de estratos educativos bajos, lo que hace notoria la escasa formación del personal de este sector en comparación con otras industrias, provocando escasez de trabajadores calificados.

Cobranza lenta
Ser mal cobrador es la debilidad más cara de cualquier empresario; en la industria de la construcción es aún más grave.
La legislación de obra pública prevé un lapso de 30 días naturales para el pago de estimaciones desde la fecha de recepción de las mismas. En caso de incumplimiento, la dependencia o entidad nunca pagara los gastos financieros.
Esa demora en el pago, aun recibiendo intereses posteriormente, obliga a las empresas a pedir préstamos o tomar medidas desesperadas que ocasionan pérdida de dinero.

Control de costos deficiente
Es frecuente escuchar a empresarios que dicen “no sé si estoy ganando dinero o perdiendo”. Esto es muy peligroso, ya que de eso depende la supervivencia de la empresa.
Nunca se debe mezclar el dinero de las obras entre sí, ni el de la operación de la constructora. Es preferible usar la contabilidad general y sus criterios (partida doble) para registrar y controlar los centros de costos (frentes de obra).

Falta o insuficiente control de calidad
La principal consecuencia de la falta de control de calidad es la pérdida de dinero. Errores, desperdicio y tiempo se acumulan durante la obra; si estos factores se suman resulta que mucho dinero se pierde o se deja de ganar.
Todas las tareas necesarias para llevar a cabo un buen Control de Calidad como prevención, inspección, ensayos, etc. tienen un coste económico. Este coste se refleja en el presupuesto de obra.

Mercadotecnia inadecuada
Los esfuerzos de mercadotecnia no se limitan a las “relaciones” y atenciones. Se requiere un trabajo agresivo y profesional: imagen y presentación, búsqueda de clientes alternos, como los del sector privado, así como estados y municipios, además de alianzas comerciales y co-inversiones.

Mala administración de recursos humanos
El personal es el factor que impulsa o destruye una organización, dado que una firma constructora requiere la capacidad de crecer y decrecer con flexibilidad, el proceso de selección y reclutamiento de personal apropiado es un elemento fundamental para el éxito.

Quemarse” el anticipo en cosas superfluas
Los anticipos en los contratos de obra pública representan un pago por adelantado que realiza la dependencia o entidad para que el contratista realice en el sitio de los trabajos la construcción de sus obras, en su caso, para los gastos de traslado de la maquinaria y equipo de construcción e inicio de los trabajos.

Así, la entrega de los anticipos representa una gran responsabilidad, puesto que un mal manejo de éstos puede originar retrasos en la ejecución de los trabajos, suspensiones de obras, terminaciones anticipadas, incluso, que los contratistas indebidamente se apoderen de los anticipos y desaparezcan, sin que sea posible localizarlos para cualquier reclamo.

Echar dinero bueno de una obra nueva a otra “en problemas”
Las empresas que recién comienzan están preocupadas por captar clientes y ejecutar los trabajos con la mayor calidad técnica posible, para que el cliente quede satisfecho y la recomiende a otros. Sin embargo, no prestan la atención necesaria a la gestión económica y financiera, pues a medida que crece la empresa se convertirá en un factor crítico en la supervivencia de la misma y comienzan a revolver las cuentas sin control alguno.

Imprevistos
Los imprevistos no se pueden evitar, por eso se llaman así. Pero sí se puede asumir que podrían surgir eventualmente y que es necesario poder protegerse de ellos.

Es importante considerar un rango de entre el 2 y 5% para cubrirlos en caso de que los hubiera; si el cliente no lo acepta en indirectos, incluirlo en utilidad. Puede hacerlos explícitos o no, pero jamás debe olvidar incluirlos.

Conclusión

De todos los puntos anteriores, el único que no depende solamente del empresario o contratista es el de los imprevistos. Además, no estamos mencionando otros factores externos, tales como las crisis económicas o la caída de la industria. Esto quiere decir que el 90% de las causas que generan la pérdida de dinero se pueden evitar o solucionar si se les presta la atención necesaria.